Algoritmo de Anticoagulación en Mount Sinai: Los resultados..

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Algoritmo Anticoagulacion. Resultados

Distintas publicaciones han demostrado una asociación entre enfermedad por COVID-19 y un aumento de los eventos tromboembólicos fundamentalente en los pacientes hospitalizados. En este sentido algunos análisis retrospectivos publicados muestran beneficios de la anticoagulación, sobre todo en aquellos con formas graves de COVID-19.

El hospital Mount Sinai de Nueva York planteó desde el inicio de la pandemia un algoritmo de anticoagulación (AC) para pacientes con formas graves utilizando heparina de bajo peso, heparina sódica o apixabán y de profilaxis para las formas leves a moderadas.

En este reporte reciente de JACC, nos muestran un análisis de los pacientes expuestos a este tratamiento. 

Entre el 14 de marzo y el 11 de abril de 2020, 2.773 pacientes fueron hospitalizados con COVID-19 confirmado dentro del Sistema de Salud Mount Sinai. Los autores analizaron los resultados utilizando un modelo de riesgos proporcionales de Cox para evaluar el efecto de la dosis sistémica de AC (incluyendo formas orales, subcutáneas o intravenosas) sobre la mortalidad hospitalaria. Realizaron ajustes por edad, sexo, origen étnico, índice de masa corporal, antecedentes de hipertensión, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, diabetes tipo 2, uso de AC antes de la hospitalización y fecha de ingreso. 

786 pacientes (28%) recibieron dosis de tratamiento con AC durante su curso hospitalario. La mediana de la duración de la hospitalización fue de 5 días (RIC 3 a 8 días). La mediana del tiempo desde la admisión hasta el inicio de la AC fue de 2 días (RIC 0 a 5 días). La mediana de duración del tratamiento con AC fue de 3 días (RIC: 2 a 7 días). 

La mortalidad hospitalaria para pacientes tratados con AC fue del 22.5% con una mediana de supervivencia de 21 días, en comparación con el 22.8% y la mediana de supervivencia de 14 días en pacientes que no recibieron la dosis de tratamiento de CA.

Los pacientes que recibieron la dosis de tratamiento AC fueron mas graves, con más probabilidades de requerir ventilación invasiva (29.8% vs 8.1%; p <0.001).

En los pacientes que requirieron ventilación mecánica (n = 395), la mortalidad hospitalaria fue del 29.1% con una mediana de supervivencia de 21 días para aquellos tratados con AC en comparación con el 62.7% con una mediana de supervivencia de 9 días en pacientes que no recibieron tratamiento.

Entre los pacientes que no recibieron dosis de tratamiento AC, 38 (1.9%) individuos tuvieron eventos hemorrágicos, en comparación con 24 (3%) entre los que recibieron tratamiento anticoagulante (p = 0.2). De los 24 pacientes que tuvieron eventos hemorrágicos con AC, 15 (63%) tuvieron eventos hemorrágicos después de comenzar AC y 9 (37%) tuvieron eventos hemorrágicos antes de comenzar AC. Los eventos hemorrágicos fueron más comunes entre los pacientes intubados (30 de 395; 7.5%) que entre los pacientes no estuvieron (32 de 2,378; 1.35%).

En un modelo de riesgos proporcionales multivariados, la AC se asoció con un riesgo reducido de mortalidad (HR 0,86 por día; IC 95%: 0,82 a 0,89; p <0,001). Es decir 14 % de reducción de la mortalidad por cada día de tratamiento con anticoagulación.

Los autores concluyen: 

  • Los hallazgos sugieren que la dosis de tratamiento sistémico AC puede estar asociada con mejores resultados entre los pacientes hospitalizados con COVID-19, sobre todo en aquellos con formas severas.
  • Los posibles beneficios de la AC sistémica deben sopesarse frente al riesgo de sangrado y, por lo tanto, deben individualizarse. 
  • La asociación de la AC y la ventilación mecánica probablemente refleja una mayor indicación de AC para presentaciones clínicas más severas. 
  • Seguimos necesitando un estudio randomizado en este escenario, pero, por ahora debemos apoyarnos en estos resultados para tomar decisiones en los pacientes que hoy se hospitalizan.

Dejamos el link del artículo completo: https://www.onlinejacc.org/content/76/1/122

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