Cómo el Mindfulness puede Ayudar a Cuidarme y Cuidar a Otros en Tiempos de Coronavirus.

Spread the love

El Equipo de Cardiologia Hoy tiene el placer de contar nuevamente con un excelente artículo del Dr. Julio Giogini (MN 100.308). El Dr. Giorgini (@drjgiorgini) es Facilitador del Programa de Mindfulness de la Fundación Cardiológica Argentina, y en esta oportunidad nos va a brindar herramientas de Mindfulnes para afrontar esta difícil situación de pandemia que estamos atravesando.

Ayer nos despertamos con la triste noticia de que en Italia, una enfermera de 34 años se suicidó en el contexto de estar en cuarentena, infectada por coronavirus, bajo un profundo estrés. 

Seguramente a muchos de ustedes les han llegado videos o audios de colegas españoles e italianos que están desbordados por la situación, como por ejemplo, frente a tener que retirar la asistencia respiratoria a pacientes mayores de 65 años. 

En el Washington Post se publicó también una nota en la que médicos y enfermeras están evaluando no resucitar a pacientes con diagnóstico de coronavirus que presenten paro cardio respiratorio.

Aquí no ha llegado aún el pico de casos pero ya el estrés y la ansiedad están presentes en cada momento del día. Los aplausos diarios son un bello reconocimiento, pero al mismo tiempo son una carga de responsabilidad, una manera de decir “gracias, esperamos mucho de ustedes”. Todos los que trabajamos con pacientes sabemos que no todo está en nuestras manos. Mucho, depende de las condiciones de trabajo, de la disponibilidad de recursos. Es necesario desde luego capacitarse, pero sin recursos, poco podemos hacer. Para quienes tengan que hacer guardias, el cansancio sumará su parte. El personal de salud comenzará a faltar también al ir contagiándose, recargando el trabajo de quienes queden sanos. Como ya han adelantado en muchas instituciones, todos pueden ser convocados para trabajar con los internados.

Ésta ansiedad, la de estar cada vez más cerca de un escenario como mínimo difícil, se suma a los temores personales de contagiarnos y contagiar a nuestras familias con quienes convivimos, el temor de que nuestros padres (quienes tenemos aún la bendición de tenerlos), u otros familiares añosos puedan contagiarse y que no podamos asistirlos, la preocupación por el lucro cesante, la economía post pandemia, el encierro del aislamiento preventivo y obligatorio, sólo para nombrar algunas de las tantas situaciones generales y particulares que éste contexto histórico y excepcional nos impone.  

Se denomina “carga emocional” a ese coste emocional en el que se incurre al tratar de afrontar las demandas emocionales de la tarea, contexto y situaciones específicas en los que el trabajo se desarrolla.

Reacciones que puedo sentir:

  • Emocionales (temporales): estado de shock, temor, tristeza, resentimiento, culpa, desesperanza, irritabilidad, alta reactividad, mayor labilidad emocional, dificultad para expresar sentimientos, bloqueo emocional.
  • Cognitivas: confusión, dificultad de concentración y atención, recuerdos y pensamientos intrusivos, embotamiento, dificultad para conectar, rumiaciones.
  • Físicas: tensión, fatiga, problemas de sueño, cambios en el apetito, náuseas, taquicardias, cefaleas tensionales, molestias musculoesqueléticas.
  • En las relaciones interpersonales: conductas de aislamiento, evitación de la interacción, sentimientos de rechazo o abandono, actitudes de frialdad y distanciamiento de los otros o, por el contrario, actitudes de sobreprotección y control.

Se trata de reacciones “normales” ante una situación extraordinaria, lo que no quiere decir que no sea necesaria la actuación sobre las mismas.

En una presentación anterior sobre qué es el Mindfulness y sus beneficios destaqué que su práctica, nos lleva a estar más atentos a la experiencia del momento presente, sin hacer juicios de valor duales: bueno o malo. Desde luego que el Mindfulness NO es un tratamiento, sino un recurso. Y uno muy poderoso si lo ponemos en práctica.

Es en éste tipo de situaciones donde más surgen los miedos, pensamientos negativos, rumiaciones y síntomas que forman un círculo vicioso negativo sobre la salud física y mental.

Dentro de las recomendaciones para afrontar ésta pandemia en general y por el personal de salud podemos dividir entre las relacionadas a la organización y a lo personal:

Organización:

  • Un factor clave en la disminución de la sobrecarga y el miedo asociado al riesgo será la provisión de adecuados recursos humanos y materiales.
  • La formación y el conocimiento sobre el COVID-19, facilitará la sensación de control.
  • Siempre que sea posible, establecer turnos/rotaciones para las tareas altamente estresantes, facilitar periodos de descanso y contextos en los que sea posible el acceso a comida y bebida.
  • Promover el apoyo entre compañeros y el liderazgo visible y disponible (supervisores y mandos).
  • Dar feedback positivo por la tarea y esfuerzo realizado y mantener actitudes de mediación ante posibles conflictos interpersonales que surjan en los momentos de tensión.
  • En caso de crisis emocional en un profesional, acompañarlo a un lugar ausente de estimulación crítica y facilitar su recuperación antes de volver a la tarea.
  • Es fundamental que los líderes de equipo puedan detectar precozmente síntomas de burnout y poder solicitar apoyo psicológico de la institución si lo hubiera.
  • Establecer sesiones diarias del equipo multidisciplinar donde planificar el trabajo, el reparto de tareas, los objetivos comunes y se verbalicen y expongan.
  • Facilitar momentos de ventilación emocional, preferentemente con apoyo psicológico para su contención y ayuda para la las dificultades y posibles pautas de actuación ante las mismas.
  • Facilitar la reflexión, elaborar las posibles pérdidas y el aprendizaje, tomando conciencia del crecimiento como equipo
  • La comunicación es clave.

Personal:

  • Practicar el agradecimiento y la escucha activa con los miembros de tu equipo.
  • Buscar la empatia con tus compañeros, igual que tú, los demás también se enfrentan por primera vez a este tipo de situación, tienen miedo, inseguridad, y están agotados.
  • Sé amable con los demás, pero también contigo mismo, cuida tu lenguaje interno y la autocrítica. Desde el Mindfulness buscamos principalmente ser compasivos, que es mucho más que ser amables. En la compasión hay un deseo real y absoluto de evitar y terminar con el sufrimiento tanto de uno mismo, como del otro. 
  • Date permiso para sentir y expresar que no estás bien, asi como exponer aquellas situaciones que no te parezcan adecuadas. Pero evita usar un lenguaje derrotista y catastrófico, te llevará a emociones de derrota e impotencia e impedirán la búsqueda de soluciones. No confundas asertividad con agresividad.
  • Pensamientos intrusivos y anticipatorios (“me voy a contagiar”, “se lo voy a contagiar a mi familia …) son frecuentes en estas situaciones, no te castigues por ello y busca concentrarte en el aquí y ahora manteniendo la atención (“ahora lo que estoy haciendo es.”). Por esto es que el Mindfulness es un recurso tan importante para éstas situaciones.
  • Cuida en lo posible hábitos saludables de sueño, alimentación e higiene. 
  • Al llegar a casa intenta desconectar con la actividad laboral (es difícil, pero necesario).
  • Si vives acompañado, disfruta de los tuyos (mantener medidas de protección no implica distanciarse emocionalmente de ellos).
  • En ocasiones, las respuestas emocionales se acentúan después de que nuestro organismo se ha expuesto de forma continuada a un elevado estrés. No te asustes si después del periodo critico te encuentras más lábil emocionalmente.
  • Toma conciencia de tu estado emocional y date permiso para sentir, expresar y compartir lo vivido. Es importante saber que no podemos evitar emocionarnos, pero sí podemos observar nuestras emociones. Pero para eso tenemos que estar atentos al momento presente. Sí, Mindfulness.
  • Si ves que tu vida personal o tu desempeño laboral se alteran y la situación no mejora en un par de semanas o ves que empeora, no dudes en buscar ayuda profesional. No eres menos profesional por esto, no eres menos fuerte. Sólo eres humano y eso está bien.

El Mindfulness es un recurso que se pone en marcha a través la práctica regular y produce pasar de “estados” (son transitorios) a “rasgos” (son más duraderos y son proporcionales a la cantidad de práctica).  Estos rasgos se acompañan de cambios a nivel de redes neuronales, lo que explica que sean más duraderos. La práctica de Mindfulness no cambia las cosas que ocurren, nos cambia a nosotros y entonces cambia la forma en que nos pasan las cosas que ocurren.


Les dejo tres links.

El primero es de Visión Clara, una organización que desde 1998 está enseñando Mindfulness en la Argentina. El link lleva a una serie de audios gratuitos para adultos y niños. La clave que deben poner es: mentesana

Los audios son una forma de práctica pero es importante también ser compasivos con los pensamientos o  la conexión con el cuerpo. No es lo mismo decirme “no”, que “NO!”.

El segundo del Dr. Enric Benito, oncólogo experto en cuidados paliativos, en el vídeo “Presencia” nos comparte desde la perspectiva de quien acompaña en el proceso de final de la vida, cómo influye una actitud de presencia sobre quien se acompaña. Puede ser muy útil a la hora de acompañar a un paciente que está muriendo y no puede estar acompañado por su familia. También nos puede ser muy útil a la hora de acompañar a un compañero del equipo de salud que esté transitando un momento de angustia o estrés.

Finalmente, el tercero, es de la Dra Brené Brown sobre el valor de la empatía. Tan necesaria en éste momento.https://www.youtube.com/watch?v=oMk-2OWyfvo#action=share


Lecturas recomendadas:

https://www.infobae.com/america/mundo/2020/03/25/la-desesperacion-se-apodera-de-italia-una-enfermera-de-34-anos-se-suicido-por-estres-en-medio-de-la-pandemia/

https://www.washingtonpost.com/health/2020/03/25/coronavirus-patients-do-not-resucitate/

https://cardiologiahoy.com/?s=mindfulness

Por favor loguearse para comentar.