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Enfermedad Cardiovascular en Argentina

 

 

Esta semana Rafael Diaz y Carlos Tajer publicaron en Circulation este interesante artículo acerca del estado actual de la enfermedad cardiovascular en Argentina y los desafios para el futuro. 

Postulan que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte y discapacidad en nuestro país, responsable del 30% de las muertes, siendo el infarto de miocardio la condición con mayor morbimortalidad. 

El gran desafío es lograr reducir estos números alarmantes; el mismo ha estado disminuyendo desde 2014, sin embargo, esta tendencia favorable ha llegado a una meseta recientemente, siendo la mortalidad cardiovascular idéntica entre 2014 y 2017, 436 muertes por cada 100000 personas en individuos entre 50 y 69 años. 

A lo largo del país la tasa de mortalidad cardiovascular varía, siendo más alta en zonas socioeconómicas más bajas. 

En cuanto a la cobertura médica, un tercio de la población recibe servicios gratuitos de salud pública, y dos tercios están cubiertos por proveedores de atención médica de seguros privados o institucionales. El país cuenta con 5800 cardiólogos, una tasa de 140 por millón de habitantes para una población de 44 millones, uno de los más altos a nivel internacional. Los cardiólogos se forman a través de una red nacional de residencias públicas y privadas.

La prevalencia de factores de riesgo cardiovascular está aumentando en nuestro país. Comparando los años 2005 con 2013 se evidencia que el sobrepeso ha aumentado del 34.4% al 37.1%, la obesidad del 14.6% al 20.8% y la diabetes mellitus del 8.4% al 9.8%. La prevalencia de hipertensión se ha mantenido estable durante este período (34.5% versus 34.1%), mientras que el hábito de fumar ha disminuido de 29.7% a 25.1%. 

Las políticas de salud, deberían enfocarse en esta problemática, con el objetivo de desarrollar un programa único sostenible en todo el país, para abordar la enfermedad cardiovascular, y lograr disminuir el número de muertes, haciendo incapie sobre todo en grupos socioeconómicos más bajos. Aunque las autoridades de salud han implementado la provisión gratuita de medicamentos genéricos para la prevención de las enfermedades cardiovasculares a través del “Plan Remediar”, su éxito ha estado lejos de ser óptimo como resultado de las restricciones presupuestarias.

A nivel mundial, estudios como el PURE acerca de epidemiología, han mostrado datos interesantes que podrían utilizarse para organizar las estrategias de acción. A modo de ejemplo, la hipertensión es una causa importante de muerte y discapacidad, con altísima prevalencia, facilidad de detectar y con posibilidad de tratamiento simple y económico, por lo cual, desarrollar estrategias eficientes para el manejo de la hipertensión debería ser una prioridad de salud pública.

¿Que muestran los números? La mitad de los pacientes entre 35 y 70 años son hipertensos, sin embargo solo el 50% tiene diagnóstico médico, y la tasa de tratamiento general, es sólo del 52%, aumentando a 91% en los que conocen su diagnóstico. Sólo el 16% tiene la hipertensión controlada; el 69% de los tratados toman 1 sólo medicamento. Estos datos demuestran que la baja tasa de conciencia y la ausencia de mejoría en los últimos 20 años ponen de manifiesto la falta de un enfoque poblacional sistemático eficiente para la detección de la hipertensión. 

Los que conocen que son hipertensos, se tratan, por lo cual se concientizamos y hacemos más diagnóstico inmediatamente habría más pacientes tratados. Plantean como opción los autores una estrategia simple:  evaluación obligatoria de la presión arterial durante los procedimientos gubernamentales, por ejemplo para sacar el registro de conducir. 

A su vez cuentan una experiencia llevada a cabo por la Fundación ECLA en Rosario, establecieron estaciones para medir la presión arterial en lugares populares de toda la ciudad. Aproximadamente 7500 sujetos fueron evaluados, y 1200 acordaron recibir tratamiento gratuito proporcionado por estudiantes de medicina y enfermeras bajo la dirección de cardiólogos, que incluye asesoramiento sobre factores de riesgo y medicamentos genéricos. A los 3 años, la tasa de control de la presión arterial era del 82% y los pacientes recibían en promedio dos drogas antihipertensivas. 

En cuanto a la enfermedad coronaria, se estima que el infarto con elevación del segmento ST tiene una incidencia de 30 000 a 40 000 casos por año. En las encuestas, la tasa de reperfusión es cercana al 85% (dos tercios con intervención percutánea primaria y un tercio con estreptoquinasa). Sin embargo, es probable que la tasa real de reperfusión sea menor. 

Como conclusión:

  • Existen iniciativas de medidas de población simples y económicas que pueden implementarse fácil y ampliamente con mucho éxito.
  • Para reducir la mortalidad prematura por enfermedad cardiovascular en un 25% para el año 2025 se requiere una coordinación adecuada y razonable entre los diferentes sectores involucrados, tanto público y privado: hay disponibilidad adecuada de recursos técnicos y un número adecuado de profesionales bien capacitados, pero es necesaria una buena organización.

Dejamos el link al artículo completo:https://www.ahajournals.org/doi/pdf/10.1161/CIRCULATIONAHA.119.038898

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