EMPAGLIFOZINA, ¿la elegimos como droga antihipertensiva en diabéticos?

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Este interesante editorial publicado recientemente por Jamerson en Circulation nos hace
reflexionar acerca de la función de las nuevas drogas hipoglucemiantes y su efecto
antihipertensivo.
Sabemos que dos tercios de los pacientes diabéticos son hipertensos, y que el hecho de serlo
aumenta su morbimortalidad cardiovascular. Controlar la presión arterial en este grupo de
pacientes disminuye la enfermedad cardiovascular aun más que controlando solo la glucemia.
Los inhibidores del cotrasporte NA-Glu (iSGLT2), especialmente la empaglifozina, han demostrado
una reducción en la presión arterial suficiente como para disminuir la morbimortalidad cardiovascular.
La administración de 25 mg de empaglifozina disminuye aproximadamente 8.5 mmHg la tensión arterial.
Estudios previos como el PATHWAY 2 han demostrado que el agregado de una cuarta droga, como la
espironolactona, es superior al beta o alfa bloqueante en hipertensión arterial resistente. Lo que
se plantea como opción, es si la empaglifozina podría, debido a su eficacia y tolerancia, ser
considerada la cuarta droga antihipertensiva en un esquema para hipertensos resistentes.
Estudios previos han demostrado sobre todo el beneficio en reducción de hipertensión arterial
nocturna.
En un estudio realizado por Kawasoe et al se buscó el mecanismo por el cuál la empaglifozina
disminuye la presión arterial. La reducción de la presión arterial sistólica fue significativa al mes,
acompañada por un aumento en el volumen urinario y la excreción urinaria de sodio y glucosa
(fármacos conocidos por su efecto glucosúrico). A los 6 meses, se mantuvo el efecto
antihipertensivo, pero ya sin aumento de excreción urinaria de glucosa, pero sí con aumento de la
excreción urinaria de sodio, sugiriendo que el mecanismo antihipertensivo a los 6 meses deriva
principalmente de la reducción de volumen plasmático por efecto de natriuresis. Este estudio por
lo tanto demuestra que los iSGLT2 tendrían efecto en la presión arterial tanto a corto como a largo
plazo.
Es importante recalcar que al reducir 10 mmHg de presión arterial el riesgo de enfermedad
cardiovascular reduce casi un 20%, un 17% la enfermedad coronaria, 27% el riesgo de ACV y 28% la
insuficiencia cardíaca. Con estos datos es claro que el manejo de la presión arterial en diabéticos
juega un rol fundamental.
El autor concluye diciendo que la empaglifozina aun no es considerada droga de primera línea
para el manejo de pacientes diabéticos, sin embargo esto debería repensarse, sobre todo en
paciente con hipertensión más diabetes.


Dejamos el link al artículo original:https://bit.ly/2VV8huW

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