¿Cuántos pacientes con diabetes reciben tratamiento “OPTIMO” en prevención secundaria?

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Es sabido que los pacientes que presentan en forma concomitante enfermedad cardiovascular aterosclerótica y diabetes tienen un riesgo muy alto para presentar un nuevo evento isquémico e incluso insuficiencia cardiaca. Por otro lado, en relación a los pacientes sin diabetes, esta subpoblación tiene un beneficio mayor con las estrategias de prevención secundaria. También es sabido a partir de varios reportes, que existe un uso suboptimo de los tratamientos con evidencia en reducción de eventos. Sin embargo, estos reportes no incluyen datos sobre nuevas terapias hipolipemiantes y antidiabéticos que han expandido los grupos farmacológicos con impacto positivo en reducción secundaria. Partiendo de esta falta de información este grupo de investigadores formado por referentes en el tema como Christie Ballantyne, Deepak Bhat y Mikhail Kosborod entre otros evaluaron el uso de fármacos en una corte contemporánea de pacientes. Para ellos utilizaron los datos basales de la población del registro estadounidense GOULD que incluye pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica y C-LDL ³70 mg/dL o bajo tratamiento con (-)PCSK9. Se definió como tratamiento óptimo el uso de estatinas en dosis altas, agentes antiagregante, IECA/ARA II (excluyendo ClCr < 30 mL/min/1,73m2y agonistas del receptor GLP-1 o inhibidores SGLT2.  De un total de 5006 pacientes incluidos entre 2016 y 2018 (46% incluidos por cardiólogos), el 34,7 % presentaba diabetes. La edad media de estos pacientes fue de 67,5 años, 60% de sexo masculino y presentaban antecedentes de infarto e insuficiencia cardiaca el 33,3% y 17,2% respectivamente. En cuanto a las variables lipídicas, la mediana de C-LDL fue de 92 mg/dL y 141 mg/dL de triglicéridos. El uso global de estatinas fue de 87,8% sin embargo menos de la mitad se encontraban recibiendo tratamiento con estatinas de alta intensidad (45,4%) y casi un 10% recibían ezetimibe. El uso de IECA/ARA II fue de 72% y el 87,3% recibía algún antiagregante o anticoagulante. En cuanto a las drogas para el tratamiento de la diabetes el uso de (-)SGLT2 y aGLP-1 fue de 9% y 7,9% respectivamente, mientras que el uso de sulfonilureas fue >20%. Solo el 6,9% de los pacientes recibió un tratamiento que cumpla con la definición de “optimo” en prevención secundaria.
En conclusión, este estudio nos demuestra que pese a saber que estos pacientes tienen un altísimo riesgo cardiovascular y a disponer de evidencia que nos demuestra que existen fármacos capaces de reducirlo, el porcentaje de pacientes que actualmente los reciben es muy bajo. No se aclara si influyen en este porcentaje cuestiones de costos o intolerancia pero a simple vista parecería desprendenderse cómo impacta negativamente la inercia mídica en esta población de pacientes.
Dejamos el link del artículo completo: https://www.ahajournals.org/doi/abs/10.1161/CIRCULATIONAHA.119.041730

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