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Correr en tiempos de ocio: ¿reduce la diabetes?

 

Se publicó en el American Journal of Medicine un estudio muy interesante de  Wang y colaboradores que nos hace reflexionar sobre la importancia de la actividad física.

Se analizó la asociación así como también la relación dosis-respuesta entre correr en tiempos de ocio y la incidencia de diabetes tipo II.

Se incluyeron 19347 adultos, entre 18 y 100 años, sin enfermedad cardiovascular, cáncer ni diabetes, que recibieron al menos dos consultas médicas de prevención entre 1974 y 2006. La mayoría de los pacientes de raza blanca.  Correr y otras actividades aeróbicas fueron realizadas en tiempo de ocio y se reportaron individualmente. Se definió diabetes como una glucemia mayor a 126 mg/dl, uso de insulina o diagnóstico realizado por el médico.

Durante un seguimiento de 6.5 años 1015 adultos desarrollaron diabetes tipo II. Aproximadamente 29.5%  participaron de actividades como correr en tiempo libre desde el inicio. Los corredores tuvieron 28% menos riesgo de desarrollar diabetes que los sedentarios en el seguimiento (HR 0.72 IC 95% 0.62-0.84). A su vez al analizar el tiempo en el que corrían por semana, a mayor tiempo, menos riesgo. La misma relación dosis respuesta se evidenció en distancia recorrida, en frecuencia por semana y el total de metros y velocidad por semana. El grupo que más corría (>175 minutos/semana)  se asoció a 52% menos de riesgo de desarrollar diabetes que los no corredores. Los siguientes parámetros también presentaron disminución significativa de riesgo: 1. Correr más de 9.6 km por semana. 2. Correr con una frecuencia de tres veces por semana 3. Correr a más de 10.5 km/hora.

Los pacientes que corrían tenían como característica ser más jóvenes, predominantemente sexo masculino, no fumadores, y con menos prevalencia de enfermedades crónicas (HTA/DLP, ECG anormal). Sin embargo al analizar estas variables por separado, la asociación entre el correr y la glucemia fue independiente de las otras características.

Como conclusión, la actividad física aérobica, en este caso el correr, se asoció a una disminución en el riesgo de desarrollar diabetes. Se observaron consistentes relaciones lineales entre varios parámetros de intensidad y frecuencia de la actividad con la incidencia de la enfermedad.

Estos resultados no hacen más que reafirmar que DEBEMOS INDICAR la actividad física a nuestros pacientes, sumada siempre a hábitos de vida saludables, explicando los beneficios de la misma sin asumir que los pacientes los conocen.  


Dejamos el link al artículo original:https://doi.org/10.1016/j.amjmed.2019.04.035

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