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Liraglutide, ¿previene eventos cardiovasculares?

 

 

Dentro de los agonistas del receptor GLP1, el liraglutide suena atractivo debido a su eficacia en cuanto al control de la glucemia (reduce la HbA1c de 1.1 a 1.8%) y la pérdida de peso que genera en la mayoría de los pacientes diabéticos tipo II, con muy bajo riesgo de hipoglucemias. Debido a su vida media, se aplica de manera subcutánea una vez por día. Simula el efecto del GLP1 nativo, aumentando la secreción de insulina, inhibiendo la secreción de glucagon; aumentando la saciedad y enlenteciendo el vaciado gástrico.

Posee a su vez efectos beneficiosos en el control de la presión arterial (disminución de 2-7 mmHg); reduce la concentración de los trigliceridos postprandiales y disminuye la inflamación.

Con respecto a los eventos cardiovasculares en el estudio LEADER se demostró que el liraglutide dismunuyó el punto final primario combinado de muerte cardiovascular, infarto de miocardio no fatal y ACV no fatal. A su vez dismuyó  la progresión de enfermedad renal, debido a que disminuye el desarrollo de macroalbuminuria. Sin embargo, no ha demostrado efectos sobre la insuficiencia cardíaca.

En las últimas guías de la asociación americana de diabetes (ADA) y la asociación europea para el estudio de diabetes (EASD) está recomendado en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida luego de la metformina.

Se conoce que la diabetes aumenta francamente el riesgo cardiovascular; conseguir un fármaco que controle no sólo la glucemia sino también el resto de los factores de riesgo es más que interesante.

En cuanto a los lípidos, diferentes estudios mostraron que el liraglutide aumenta ligeramente el LDL, disminuye la lipólisis y la oxidación lipídica, enlenteciendo así el proceso de ateroesclerosis.

Con respecto a la inflamación se ha demostrado que este agonista GLP1 reduce varios marcadores de inflamación como el PAI1 y el TNF; disminuye moléculas activadoras de macrófagos y expresión de metaloproteinasas, efectos que podrían relacionarse con la prevención de daño vascular y la ruptura de placa.  Al estabilizar la inflamción se supone que estabiliza la placa y puede reducir los eventos cardiovasculares agudos.

A su vez, el liraglutide disminuye la grasa epicárdica, tejido metabolicamente muy activo, con continuidad anatómica y funcional con el miocardio y las arterias coronarias. Esta disminución podría ser una potencial explicación de los mecanismos cardioprotectores del liraglutide.

En conclusión los efectos directos e indirectos del liraglutide en los factores de riesgo cardiovasculares serían:

– Pérdida peso

– Mejoría del control glucémico

– Aumento natriureis

– Reducción de la presión arterial

– Aumento de la frecuencia cardíaca

– Reducción de la injuria isquémica

– Reducción de la inflamación

– Estabilización de la placa

– Dismunución de la proloferación de músculo liso

 

Debido a todo lo dicho la FDA aprueba la indicación de liraglutide para reducir el riesgo de desarrollo de MACE en adultos con diabetes y enfermedad cardiovascular establecida basados en los resultados del LEADER.

En Junio de este año se presentarán los resultados del estudio REWIND, que investiga los efectos del dulaglutide, con la inclusión de pacientes con bajo riesgo de enfermedad cardiovascular (sólo el 31% de 9901 pacientes tienen enfermedad cardiovascular establecido). Interesante ver dichos resultados para ampliar la indicación de estos fármacos.


Dejamos el link al artículo original: https://doi.org/10.1080/14779072.2019.1615444

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