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Canaglifozina en pacientes diabéticos con falla renal.

Este estudio publicado durante esta semana en el New England Journal of Medicine parecería darle otro guiño más que positivo a los ISGLT2 que ya vienen pisando fuerte.

La diabetes es la principal causa de falla renal a nivel mundial, y se conocen pocos tratamientos a largo plazo que sean efectivos y renoprotectores como los IECA y ARA II. Se estima que 5 millones de personas para el 2035 necesitaran tratamiento por falla renal.

Se trata de un estudio randomizado, doble ciego, que incluyo pacientes diabéticos tipo II con enfermedad renal crónica. El grupo tratamiento recibió canaglifozina 100 mg por día y el otro grupo placebo. Todos los pacientes tenían IFG entre 30-90 ml/min/1.73 m2 y un índice de albuminuria/creatinuria entre 300-5000. Aproximadamente el 60% tenia IFR entres 30-60 ml/min/1.73 m2. A su vez todos recibían previamente IECAS o ARAII.

La edad promedio fue 63 años, 70% sexo masculino, Hb gli promedio de 8.3%, la mayoría (96%) hipertensos y la mitad tenía enfermedad cardiovascular previa. El IFG promedio fue 53.3 ml/min/1.73m2.

El punto final primario fue el compuesto de enfermedad renal Terminal (diálisis por al menos 30 días, transplante renal o IFG <15 ml/min/1.73 m2), duplicación de Cr basal o muerte por causa renal o cardiovascular.

El estudio se suspendió tempranamente a los 2.6 años de seguimiento por el comité de ética debido a beneficio en rama tratamiento. Hasta ese momento se habían incluido 4401 pacientes de 34 países.  El riesgo relativo del punto primario fue 30% menor en el grupo canaglifozina comparado con placebo, con tasa de eventos de 43.2 vs 61.2 cada 1000 pacientes (HR 0.7 95% IC 0.59-0.82, p= 0.00001).

Al desglosar el punto final primario, el uso de ISGLT2 fue superior en todos los componentes. El riesgo del compuesto renal de enfermedad terminal, duplicación de cr y muerte por enfermedad renal fue 34% menor en grupo tratamiento (HR 0.66 95% IC 0.53-0.81, p< 0.001).

Por su parte el riesgo de muerte cardiovascular, infarto y stroke también fue significativamente menor en el grupo canaglifozina (HR 0.80  95% IC 0.67-0.95, p=0.01). Las internaciones por ICC también resultaron menores en el grupo tratamiento (HR 0.61 95% IC 0.47-0.80, p< 0.001).

Los NNT a tratar fueron, 22 para el punto final primario, 28 para el combinado de enfermedad renal Terminal o  duplicación CR o muerte renal, 43 para enfermedad renal Terminal sola, 46 para hospitalizaciones por IC y 40 para el combinado de muerte CV, IAM o stroke.

Importante recalcar que no hubo diferencias significativas en la tasas de amputación (canaglifozina 12.3 vs 11.2 placebo HR 1.11 95 % IC 0.79-1.59) y fracturas (HR 0.98 IC 95% 0.70-1.37),  punto negativo en estudios previos para la canaglifozina.

La canaglifozina también redujo la presión arterial, y el peso corporal en comparación con el placebo, pero sin diferencias significativas.

En conclusión, en pacientes diabéticos con enfermedad renal, el uso de canaglifozina redujo el riesgo de falla renal y eventos cardiovasculares.  Debemos tener en cuenta que se trataba de una población de alto riesgo de falla renal.  Estos resultados van de la mano con los hallazgos previos de CANVAS, EMPA-REG y DECLARE TIMI 58.  Sin duda, los ISGLT2 van a ser cada vez más de uso diario en nuestros consultorios.

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